miércoles, 7 de marzo de 2012

Señales de humo





La señora está sentada al lado de su casa en ruinas después de la avalancha, una lágrima se desliza hasta caer sobre la camiseta llena de barro en la que aun se puede leer  “María del Socorro  Alcalde”

La lluvia destruye, moja, sana, lava, duele, irrita, alegra, maldice, bendice.

La hoja de zinc de la casa de helena no es lo único que arrastra la corriente, los afiches políticos le dan color al asunto y la eterna basura de la esquina va dejando un recuerdo en cada casa.
Poco a poco Campo Elías abandona la pared y el concejal va dejando una mancha de cal en el andén. La mala ortografía que anuncia el Pick up  del viernes se deshace.

Las gotas golpean tan fuerte que parece un reclamo, mi ciudad está sucia. Imagino la avenida Pedro de Heredia y el rio de basura que la recorre. Imagino el centro y la basura que aflora, lo comparo con el polvo que guardamos debajo del tapete.

A Helena no le importan los anuncios de la otra calle. No quiere una Coca Cola, necesita ángeles pero no los que atrae AXE, Rexona la abandonó y le importa un pito si el nuevo RENAULT está en 58 millones. Entre la cantidad agobiante de anuncios en uno se detiene “Crédito de vivienda” retira la mirada de golpe y sigue buscando donde pasar la noche.
Toda una calle está adornada con nuestros salvadores, nombres de concejales tapan el grafiti azul.

Las gotas bajaron la intensidad y el muro no logró limpiarse, sobrevivieron los nombres a este invierno. El próximo seguro ya no estarán allí, no porque la lluvia o tiempo los borraran, no, simplemente serán reemplazados.

No veo a Helena entre tanta cosa. Espero que me envíe señales de humo.



Clary Borja

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